Boca no pasa su mejor momento futbolístico y mucho menos en lo que respecta al ámbito Institucional. Los malos resultados y la poca relación entre algunos dirigentes generan un combo explosivo que está a punto de estallar.
Es de público conocimiento, que el día a día entre el Comité de Fútbol y Sebastián Battaglia no es de los más óptimos. Inundados por diferencias de carácter táctico y de manejo, transcurren sus horas en el barrio de La Boca sin presagiar una pronta conciliación.
Tal es así que, la relación entre el técnico y el vicepresidente Juan Román Riquelme, atraviesa su momento más tenso, ya que la última vez que tuvieron una charla de fútbol fue a principios de febrero, a días del arranque de esta Copa Liga Profesional.
Luego de ese encuentro, el silencio y el distanciamiento fueron los actores principales de dicha relación y las caras largas de Román, fueron moneda corriente en el palco de La Bombonera, debido al bajísimo nivel futbolístico del equipo, que hasta el momento no logra imponer condiciones tanto de local como de visitante.
Pero más allá de los cortocircuitos con Riquelme y la falta de apoyo que siente, Battaglia seguirá siendo el DT de Boca, al menos hasta el choque con Godoy Cruz. La dirigencia xeneize, no quiere echarlo y él tampoco quiere dar un paso al costado, por lo que se genera una situación bastante tensa en la que el DT se juega su puesto en cada una de las fechas de la Copa de la Liga Profesional así como también en los encuentros por Copa Libertadores.
Lo que sí está claro, es que la paciencia de Consejo de Futbol, al igual que la de Román, se agota minuto a minuto y puertas adentro ya se comienzan a barajar algunos nombres de posibles sustitutos para esta novela que tiene, hace tiempo, un final anunciado.








