El productor hortícola Wilmar Müller, tesorero de la Asociación de Interferias, advirtió que el fuerte sol y la falta de precipitaciones están afectando la producción de hojas y pasturas, aunque destacó una mejora en la demanda en ferias francas y un renovado interés de los consumidores por los productos locales.
La producción hortícola misionera atraviesa semanas sensibles por las condiciones climáticas, en un momento clave del calendario de siembra. Así lo describió Wilmar Müller, productor y tesorero de la Asociación de Interferias, quien señaló que el fuerte sol y la escasez de lluvias recientes comenzaron a impactar en las chacras.
“El año pasado, hasta diciembre, fue bastante bueno. No hubo tantas faltas de lluvia, pero ahora, hace unos 15 días, el sol fuerte y la falta de precipitaciones están afectando la producción, las pasturas y hasta el nivel de agua en los arroyos”, explicó. Según indicó, la última semana de enero y el inicio de febrero marcaron un punto crítico.
Febrero es un mes determinante para la horticultura local, especialmente para los cultivos de hoja. “Ahora arranca todo lo que es plantación en suelo, lechuga y otras verduras de hoja. El grueso de la producción empieza en este mes”, señaló Müller, quien confía en que en las próximas semanas bajen las temperaturas y se normalicen las condiciones.
En las ferias francas ya se sienten algunos efectos. “En esta época de verano siempre se complica un poco la producción de hojas. Hay, pero no en tanta cantidad. Es algo que pasa todos los años, porque con altas temperaturas las plantas no desarrollan bien”, detalló. De todos modos, aseguró que la situación suele normalizarse hacia mediados o fines de marzo.
Pese a las dificultades productivas, Müller destacó una mejora en la dinámica comercial. “Este fin de año mejoraron las rentas en las ferias en comparación a años anteriores. Vino más gente, aumentó la demanda de productos misioneros y notamos más clientes”, afirmó.
Incluso señaló un fenómeno particular con las carnes. “Hacía dos o tres años que no había tanta búsqueda de carne en la feria como este fin de año. Eso fue una buena señal y motivó a productores a volver a aumentar la cría de pollo y cerdo”, sostuvo.
El productor vinculó este cambio con los precios del comercio tradicional. “Hubo carnicerías que pidieron hasta 21.000 pesos el kilo de carne. La feria se mantuvo en precios más razonables y eso hizo que mucha gente se acerque”, expresó. Según dijo, la venta directa permitió sostener valores sin “exageraciones”.
En cuanto a la oferta, explicó que lo más común en ferias es carne avícola y porcina, aunque en algunos puntos también se consigue carne vacuna. “En Posadas y en la zona centro, como Campo Viera, Campo Grande o Aristóbulo, hay feriantes que venden vacuno, muchas veces a pedido”, comentó.
La situación económica general, sin embargo, sigue siendo compleja. “Está muy complicado, no rinde. Se recortaron todos los gastos y se usa solo lo esencial. Pero llegamos a un piso y tenemos la esperanza de que empiece a remontar”, señaló.
Los costos de producción también presionan. “Subieron las semillas, fertilizantes e insecticidas. Muchos productores buscan alternativas como hacer compost y usar menos químicos, pero siempre hay que darle una ayudita a la planta”, explicó. También cuestionó que los precios de insumos no bajan cuando se estabiliza el dólar.
Finalmente, Müller se refirió al éxodo de jóvenes rurales. “Hay mucha gente que se está yendo a Brasil a trabajar. Allá falta mano de obra y muchos se quedan. Duele, porque luchamos para que se queden en la provincia, pero la situación económica empuja”, reflexionó, aunque rescató que se mantiene “la cultura del trabajo”.








