Los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo evidenciaron una marcada contracción económica y una profunda fragilidad laboral.
El panorama económico argentino muestra una preocupante contracción, con el cierre de miles de empresas y la consecuente pérdida de puestos de trabajo. Los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) describen una misma tendencia y evidencian la magnitud de esta crisis: más de 218 mil empleos formales se perdieron y cerca de la mitad corresponden al último año.
De acuerdo con el relevamiento de la SRT, durante el último año se dio de baja un total de 13.163 empresas empleadoras, lo que representa una caída del 2,63%. Este número refleja la profunda crisis que atraviesan muchas compañías en el país. Asimismo, los datos oficiales también indican que en los primeros 27 meses de gestión, el gobierno acumuló una pérdida de empresas sin precedentes recientes. Esta situación afectó principalmente a los pequeños y medianos establecimientos comerciales de todo el territorio nacional.
Una pérdida sensible de empleos formales
En cuanto al empleo, si bien el asalariado privado mostró una mejora imperceptible en febrero y logró cortar una racha de seis meses consecutivos de caídas, el mercado laboral sigue exhibiendo señales de fragilidad. Se perdieron casi 100.000 puestos privados formales en el último año. Adicionalmente, el salario volvió a perder poder adquisitivo por tercer mes al hilo, lo que agrava la situación de los trabajadores.
Los informes estatales expusieron el impacto global del retroceso productivo en las distintas ramas de la actividad. En total, las cifras de la SRT y del SIPA revelan que se dieron de baja más de 24.000 unidades productivas y se perdieron más de 218.000 puestos de trabajo formales entre el sector privado y las casas particulares.








