“Tenemos posibilidad de seguir avanzando”: así creció la descentralización quirúrgica del Madariaga al Favaloro Hace dos años y medio arrancó como una idea puntual: liberar espacio en el Hospital Madariaga derivando cirugías de mediana y baja complejidad al Hospital Favaloro de Villa Cabello en Posadas. Hoy ese plan es una realidad consolidada que promedia entre 100 y 120 procedimientos mensuales, con quirófanos que funcionan como una extensión directa del hospital de mayor complejidad de la provincia.
Ginecología, urología, proctología y pared abdominal concentran la mayor parte de la actividad, mientras que cirugía plástica ya opera de forma autónoma, desde la consulta hasta el control posoperatorio.
El crecimiento fue sostenido, de un arranque de 60 cirugías mensuales se pasó a un promedio interanual de 110 a 120, y según el propio equipo médico todavía hay margen para seguir escalando. De la descentralización a un modelo consolidado La descentralización del Madariaga hacia el Hospital Favaloro no nació como una institución quirúrgica independiente, sino como respuesta a una necesidad concreta del sistema de salud pública de Misiones: descomprimir al Hospital Escuela.
Así lo explica el doctor Rodrigo Molina Boero, jefe del Departamento Quirúrgico del hospital: “Es un quirófano que se desarrolló más o menos hace unos dos años y medio.
Empezó funcionando con la idea de la descentralización de cirugías de mediana y baja complejidad del Hospital Madariaga”. El objetivo, agrega, fue siempre doble: aliviar la infraestructura del hospital de mayor complejidad y, al mismo tiempo, garantizar que los procedimientos de menor riesgo tuvieran un canal propio, ágil y con capacidad de crecimiento. Ese diseño inicial fue mutando a medida que el servicio ganaba escala y equipamiento.
De la anestesia local a los quirófanos con soporte completo
El arranque fue modesto. “Empezó siendo un hospital donde se empezaron haciendo cirugías ambulatorias con anestesia local y progresivamente se fue incorporando también el soporte anestésico”, relata Molina Boero.
Ese proceso derivó en la estructura actual: tres días quirúrgicos por semana con anestesia general y raquídea, complementados con jornadas de cirugía ambulatoria. El resultado numérico es elocuente. “Hoy puntualmente estamos haciendo alrededor de, en un promedio entre 100 y 120 procedimientos mensuales”, precisa el jefe quirúrgico, que describe al Favaloro como “un satélite de los servicios del Hospital Madariaga”. Un circuito coordinado entre dos hospitales El funcionamiento cotidiano responde a una lógica de derivación planificada.
Los pacientes son controlados por los profesionales en el Hospital Madariaga, y es allí donde se define qué procedimientos son compatibles con las prestaciones disponibles en el Favaloro. “Se derivan los pacientes de allá para acá directamente ya con un turno asignado y los profesionales vienen del Hospital Madariaga a hacer los procedimientos acá”, detalla Molina Boero. No todos los servicios dependen de ese esquema de derivación. La cirugía plástica, señala, “funciona acá desde los consultorios hasta los procedimientos quirúrgicos y los controles posteriores”, consolidándose como el único servicio del Favaloro con funcionamiento autónomo de punta a punta. Las especialidades que más crecieron En materia de volumen quirúrgico, el podio lo ocupan la ginecología y la urología, seguidas de cerca por la cirugía general, particularmente en patologías anorrectales de proctología y cirugías de pared abdominal. Para sostener ese ritmo, el hospital cuenta con un esquema de trabajo que combina coordinación propia y apoyo externo: un instrumentador quirúrgico organiza la logística del instrumental, mientras que el personal de enfermería e instrumentación adicional se asigna desde la coordinación del Madariaga según la programación de cada jornada. La infraestructura acompaña ese esquema: camas de internación general destinadas específicamente al funcionamiento del quirófano, una sala de preanestesia, dos quirófanos y una sala de recuperación postanestésica, todo coordinado como un único circuito operativo. Capacidad instalada, con margen de crecimiento El salto entre las 60 cirugías mensuales del inicio y las 110-120 actuales no fue casual. Molina Boero lo atribuye a la incorporación progresiva de equipamiento, como la laparoscopía, y de recursos humanos: soporte anestésico, personal de internación y asistencia en quirófano. “Eso hace que la capacidad y la demanda vaya aumentando”, resume. Pese al crecimiento sostenido, el hospital todavía no llegó a su techo operativo. “Hoy por hoy estamos prácticamente en un 60% de las posibilidades de la capacidad de la infraestructura, entonces tenemos posibilidad de seguir avanzando en el número de cirugías”, afirma el jefe del Departamento Quirúrgico, quien remarca que la demanda actual está completamente cubierta y que existe margen concreto para seguir sumando procedimientos. El rol de la Fundación Parque de la Salud Detrás de este proceso de expansión y consolidación del Hospital Favaloro como nodo quirúrgico satélite del Madariaga, la Fundación Parque de la Salud cumple un papel central en la coordinación de las inversiones en tecnología calificada que hacen posible este crecimiento. La incorporación de equipamiento como los sistemas de laparoscopía, el fortalecimiento del soporte anestésico y la ampliación de la capacidad operativa responden a una estrategia integral que la Fundación articula junto al sistema público de salud provincial, garantizando que cada avance en infraestructura y tecnología se traduzca en más y mejores prestaciones para los misioneros. Ese trabajo coordinado es, en definitiva, el que permite proyectar al Parque de la Salud como un ecosistema sanitario en expansión, capaz de sostener la descentralización sin resignar calidad ni capacidad de respuesta.








