La subsecretaria de Capacitación y Educación Productiva, Paola Chigal, destacó el impacto que tendrá el nuevo régimen de habilitación para pequeñas industrias. Señaló que la medida busca reducir la burocracia y los pequeños industriales “podrán enfocarse en producir y generar empleo”.
En un escenario complejo para la industria argentina, Misiones busca facilitar las condiciones para que las pequeñas empresas puedan instalarse, comenzar a operar y generar empleo. En ese marco, la Provincia puso en marcha un nuevo régimen que permite agilizar los trámites de radicación y habilitación industrial. La subsecretaria de Capacitación y Educación Productiva, Paola Chigal, sostuvo que con esta decisión de la Provincia, “podrán enfocarse en producir y generar empleo”.
La medida fue formalizada mediante la Resolución N° 77/26 del Ministerio de Industria y establece un procedimiento simplificado que permitirá completar el proceso en un plazo máximo de diez días hábiles. Sin embargo, para Chigal, el eje de la decisión va más allá de la reducción de los tiempos administrativos: apunta a quitar obstáculos para que las empresas puedan concentrarse en producir.
“Cuando más tenemos que enfocar todos nuestros esfuerzos en producir, en atraer inversiones, en generar empleo y no en cuestiones del tipo burocrática”, sostuvo la funcionaria durante una entrevista radial.
Chigal explicó que la modificación apunta principalmente a las pequeñas industrias, que representan cerca del 80% del universo con el que trabaja el área en Misiones. A diferencia de las grandes inversiones, estos emprendimientos podrán acceder a un esquema con menor carga documental y sin una inspección previa del Ministerio de Industria como requisito para obtener la habilitación.
Menos burocracia para comenzar a producir
La funcionaria explicó que la Provincia ya cuenta con una normativa de habilitación y radicación industrial, aunque se encuentra trabajando junto con la Cámara de Representantes en posibles modificaciones a esa legislación.
En ese marco, el nuevo régimen introduce un mecanismo abreviado. Las pequeñas industrias deberán presentar la documentación básica requerida y una declaración jurada emitida por profesionales matriculados y habilitados. Con esos elementos, la Dirección General de Industria podrá avanzar con la habilitación sin exigir una inspección previa en todos los casos.
“Si ya una industria cuenta con una declaración jurada de un profesional matriculado y habilitado, con eso para nosotros ya va a ser suficiente de que la empresa está en condiciones de trabajar y operar”, explicó Chigal.
La funcionaria aclaró, no obstante, que el Ministerio de Industria mantiene sus facultades como autoridad de control. La diferencia estará en el momento en que se realiza la fiscalización: la inspección podrá concretarse posteriormente a la habilitación, cuando el organismo considere necesario verificar las condiciones de funcionamiento.
“Si después se encuentra alguna inconsistencia o hay alguna cuestión que haya que cerciorarse, tendremos que ir a hacer el control y la inspección correspondiente. Pero ya sería posterior a la habilitación”, detalló.
De esta manera, el objetivo es que una pequeña industria pueda iniciar sus actividades sin tener que atravesar un proceso administrativo prolongado, mientras se mantienen las obligaciones vinculadas con seguridad, higiene y protección ambiental.
Una respuesta ante un escenario complejo
Para Chigal, la simplificación también se vincula con el contexto que atraviesa actualmente el sector industrial. La funcionaria señaló que la actividad enfrenta dificultades relacionadas con la caída de la demanda interna y la apertura de las importaciones.
Frente a ese escenario, planteó que la Provincia busca generar condiciones para atraer nuevas inversiones, tanto de empresas locales como de emprendimientos provenientes de otros lugares. “Es cuando más tenemos que enfocar todos nuestros esfuerzos en producir, en atraer inversiones, en generar empleo”, remarcó.
La subsecretaria sostuvo que la agilización de los trámites puede contribuir a que las empresas destinen sus recursos y tiempo a la actividad productiva, en lugar de concentrarlos en procesos administrativos.
El nuevo régimen se inscribe así en una estrategia provincial orientada a facilitar la instalación de emprendimientos industriales y estimular la generación de empleo. Para las pequeñas empresas, el cambio implica una reducción de los requisitos y un plazo administrativo de hasta diez días hábiles para obtener la habilitación.
En ese sentido, Chigal planteó que el desafío es acompañar a un sector que considera clave para la economía misionera y generar condiciones para que nuevas industrias puedan comenzar a producir en la provincia.








