Hay colores que, detrás de la puerta de Emergencias, que definen en base al análisis de las patologías de los pacientes: cómo se decide quién pasa primero y por qué esperar también es parte de cuidar.
En el Servicio de Emergencias del Hospital Escuela de Agudos «Dr. Ramón Madariaga» la atención no se define por el orden de llegada sino por la gravedad clínica de cada paciente, bajo un sistema de triage que rige en Misiones por ley provincial desde 2019 y que clasifica los casos por colores a partir de una primera evaluación de enfermería.
Los médicos Carlos Muzalski, coordinador del servicio, y Alejandra Schmid, directora ejecutiva del hospital, explicaron cómo funciona el esquema, por qué los estudios de laboratorio e imágenes llevan tiempo, cómo se comunica el equipo con las familias y por qué es clave reservar la Guardia para las urgencias reales, mientras el hospital trabaja en red con el Favaloro y el Fátima para dar respuesta lo más cerca posible del domicilio de cada paciente.
Una puerta, una sala de espera y una pregunta que se repite
Quien alguna vez esperó del otro lado de la puerta de una Guardia conoce esa mezcla de angustia y reloj detenido. En el Madariaga, centro de alta complejidad que funciona las 24 horas todos los días del año, esa escena se repite a diario, y con ella una duda frecuente: por qué alguien que llegó después pasa antes. La respuesta, explican quienes conducen el servicio, está en una ley y en una lógica sanitaria que prioriza la vida por sobre la fila.
«Muchas veces los pacientes creen que al asistir al Servicio de Emergencias la atención es por orden de llegada, pero esto no es así», aclaró el Dr. Carlos Muzalski, médico coordinador del Servicio de Emergencias. Y precisó el marco: «A partir del 2019, la provincia implementó una ley en la cual se establece la atención a través de un código de triage».
Los colores que ordenan la urgencia
El primer contacto lo tiene un equipo de enfermeros capacitados, que evalúan los síntomas y toman una pequeña historia clínica. Con esos datos, cada paciente recibe un color. El rojo corresponde a quien ingresa con riesgo inmediato de vida y requiere atención sin demora. El amarillo, a quien necesita atención inmediata porque su vida puede verse comprometida en las próximas horas. El verde agrupa las consultas por síntomas menores, con un tiempo de espera más prolongado. Y el celeste reúne patologías de baja complejidad que pueden ser redirigidas a consultorios externos o a centros periféricos de menor complejidad.
«Estos protocolos siguen normas estandarizadas, tanto nacionales como internacionales», subrayó Muzalski. En la práctica, el Madariaga aplica la clasificación del sistema Manchester, según explicó públicamente la responsable del Departamento de Emergencias, Dra. Andrea Gallardo, quien lo definió con una frase simple: el triage es clasificar al paciente de acuerdo con su urgencia.
El respaldo de la ley
La Dra. Alejandra Schmid, directora Ejecutiva del hospital, puso el foco en el andamiaje legal y en el cambio cultural que implica. «Lo importante es que sepamos que hay un marco legal con una ley provincial que se rige en base a la Ley Nacional del Triage, donde hace mucho tiempo se viene trabajando en que la atención sea no por orden de llegada, sino priorizando la situación crítica clínica de cada paciente», afirmó.
Un equipo que trabaja en tres frentes
La Guardia no es un bloque homogéneo. Según detalló Muzalski, el equipo se divide entre médicos que atienden en consultorio, médicos que reciben en el shock room a los pacientes que ingresan en mayor estado de gravedad, y médicos que hacen seguimiento de quienes ya están internados. «Es un equipo multidisciplinario que trabaja en equipo para asistir a los requerimientos de los pacientes», resumió, y agregó un principio que ordena la rutina: siempre se prioriza la atención y el bienestar del paciente al ingreso antes de poder dar una devolución a los familiares que esperan afuera.
Lo que pasa después del ingreso: estudios, interpretación y tiempo
Schmid explicó la etapa que suele generar más ansiedad: la que comienza cuando el paciente ya está en la sala de emergencias y se decidió que necesita estudios y una observación mayor. Laboratorio, imágenes, procesamiento, informes y una interpretación cuidadosa son pasos que llevan tiempo y que, remarcó, deben ser bien realizados para llegar a un buen diagnóstico.
«Todo esto lleva una demora, que a veces sabemos que genera ansiedad, ya sea en el paciente que está esperando su diagnóstico y ni que hablar de la familia que está detrás de esa puerta», reconoció. Y fue más allá, con una frase que humaniza la explicación: «Todos hemos estado detrás de esa puerta esperando algún familiar, sabemos la ansiedad que genera y la angustia, pero debemos confiar y esperar esos resultados para poder dar una devolución correcta».
La directora aclaró además que los médicos tienen la normativa de salir las veces que sea necesario a informar a las familias, aunque los tiempos dependen de cada situación: algunas son más sencillas y otras más complejas, y esa criticidad determina cuánto se demora una respuesta.
Usar bien la Guardia es cuidar a todos
El otro pilar del mensaje fue el uso responsable del recurso. Schmid distinguió entre las consultas ambulatorias, propias de síntomas con días de evolución o un tiempo razonable de desarrollo, y las de emergencia, reservadas «estrictamente para situaciones agudas»: un cambio brusco en el estado biológico normal, un accidente o una situación repentina que amerite la consulta inmediata.
El mensaje cobra sentido en un hospital que, según reportes periodísticos recientes, recibe más de mil consultas diarias en su Guardia. Cada consulta que podía resolverse en un consultorio o en un centro de salud y llega a Emergencias ocupa tiempo y recursos que otro paciente puede necesitar con urgencia.
Una red para atender cerca de casa
La directora destacó también el trabajo articulado con los hospitales Favaloro y Fátima, donde el mismo equipo médico que trabaja en la emergencia del Madariaga presta servicio. «Eso hace que trabajemos en una descentralización y poder dar respuesta al paciente lo más cercano a su domicilio», explicó. La estrategia se suma a la formación de especialistas: el hospital es sede acreditada de la residencia en emergentología, una capacitación que, según informó Gallardo, es la única de esa característica en el Nordeste.
La Fundación Parque de la Salud: tecnología calificada al servicio de cada decisión
Una Guardia que prioriza con criterio, diagnostica con rapidez y deriva con orden necesita algo más que protocolos: necesita equipamiento, infraestructura y profesionales formados. Ahí aparece el rol de la Fundación Parque de la Salud, que trabaja de manera coordinada con el Gobierno de Misiones y el Ministerio de Salud Pública en la inversión sostenida en tecnología calificada y en la consolidación del Parque de la Salud como polo sanitario de referencia.
Esa articulación es la que permite que laboratorio e imágenes de alta complejidad estén a disposición del diagnóstico, que los equipos médicos se capaciten de manera permanente y que el sistema funcione como una red. Cuando el triage define quién va primero y la tecnología acelera la respuesta con precisión, el resultado es el que busca todo el esquema: que cada paciente reciba la atención adecuada, en el momento oportuno y lo más cerca posible de su casa.
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