El organismo provincial intensificó las inspecciones sobre la ocupación real de las casas adjudicadas. Las viviendas recuperadas por el IPRODHA se reasignan mediante sorteo a familias inscriptas, con prioridad social.
El Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) reforzó los controles sobre la ocupación efectiva de las viviendas adjudicadas en Misiones. La medida apunta a recuperar casas que no son habitadas por sus beneficiarios y reasignarlas a familias que esperan una solución habitacional. La política se aplica en toda la provincia, en el marco de una alta demanda y bajo el criterio de tolerancia cero ante irregularidades.

Así lo explicó el presidente del organismo, Juan Carlos Pereira. Señaló que, una vez otorgada una vivienda, la familia debe habitarla de manera real y cumplir con el pago de las cuotas. También indicó que cada adjudicación tiene plazos formales y que, vencidos los mismos, la Gerencia Social realiza recorridas para verificar la ocupación.
Cuando se detectan irregularidades, se inicia un proceso administrativo. Incluye informes sociales, intervención jurídica y el respeto de los tiempos legales. Puede derivar en la quita de la adjudicación y la recuperación del inmueble. “Cada persona tiene su instancia de defensa”, remarcó.
Pereira aclaró que no se trata de decisiones automáticas. Existen situaciones excepcionales. Mencionó casos de enfermedades graves que obligan a una familia a trasladarse a otra provincia o al exterior. En esos casos, se puede solicitar una guarda temporaria, que es evaluada por el Instituto.
Cómo es el proceso de readjudicación de las viviendas
El funcionario indicó que las irregularidades representan un porcentaje mínimo. En la provincia hay alrededor de 50 mil viviendas adjudicadas. La mayoría de los casos se registran en casas con más de 15 o 20 años de antigüedad. Los controles son permanentes y se activan por denuncias o relevamientos propios.
Una vez recuperada, la vivienda no queda fuera del sistema. “La casa se vuelve a sortear”, explicó. El proceso incluye evaluación social y notarial. Se prioriza a familias con discapacidad, situaciones de urgencia o alta vulnerabilidad. Participan en sorteos con cupos reducidos.
Pereira fue enfático: “Las viviendas no se venden ni se entregan de manera informal. Vuelven al sistema para garantizar equidad y transparencia”. Recordó además que cualquier irregularidad puede denunciarse por los canales oficiales del IPRODHA.








