Más de 3.200 postes fueron relevados en el centro posadeño, con un 20 por ciento fuera de uso. La norma obliga a retirar estructuras obsoletas y promueve acuerdos entre empresas para optimizar recursos.
La Municipalidad de Posadas puso en marcha la ordenanza XVIII N° 336, que establece un marco regulatorio integral para la ubicación, instalación, identificación y mantenimiento de postes y redes de servicios como telecomunicaciones, cable y datos. La normativa introduce criterios técnicos obligatorios y exige autorización previa, planos georreferenciados e identificación de cada estructura.
El secretario de Movilidad Urbana, Lucas Jardín, explicó: “El año pasado se concluyó una ordenanza nueva que abroga las anteriores y que busca ordenar instalaciones, identificación y mantenimiento de postes y redes de servicio”. Además, subrayó la necesidad de expansión del servicio bajo reglas claras: “La ciudad necesita que la conectividad llegue a todos lados, pero de manera ordenada y conjunta”.
Más de 600 postes en desuso en el centro
Un relevamiento municipal evidenció la magnitud de la situación: en unas 180 manzanas del centro existen más de 3.200 postes, de los cuales más de 600 no se utilizan. “Fuimos, los contamos, los georreferenciamos uno por uno y vimos su estado. El 20 por ciento está en desuso”, detalló Jardín.
El funcionario advirtió que esta situación genera riesgos concretos: “Hemos tenido accidentes con motociclistas que tocaron cables y se accidentaron”. También cuestionó prácticas empresariales: “Muchos cableados, cuando fallan, quedan abandonados y se instala uno nuevo sin retirar el anterior”.
Infraestructura compartida y mejoras progresivas
La ordenanza impulsa el uso compartido de postes para evitar la proliferación de nuevas estructuras. “El poste debe ser de multiuso donde se pueda, como ocurre en otras ciudades del país”, sostuvo Jardín. En ese esquema, las empresas deberán firmar acuerdos entre sí, bajo supervisión municipal, para utilizar la infraestructura existente.
Además, la normativa exige retirar cables en desuso, respetar alturas adecuadas para el tránsito y garantizar veredas despejadas. También fija límites sobre cantidad de postes, materiales y señalización, con el objetivo de reducir la contaminación visual y mejorar la seguridad urbana.
El funcionario reconoció que el tendido subterráneo representa la solución ideal, aunque con altos costos. Aun así, destacó un avance concreto: “En la calle Colón, entre Bolívar y San Martín, logramos un tendido totalmente subterráneo con todas las empresas, lo que mejora el entorno y evita el impacto visual”.
Finalmente, Jardín vinculó el ordenamiento del cableado con otros desafíos urbanos, como el alumbrado público y el vandalismo. “El robo de cables genera un daño enorme, deja barrios enteros sin luz y complica la respuesta municipal”, afirmó, y concluyó que el control y la planificación resultan claves para sostener servicios esenciales y mejorar la calidad de vida en la ciudad.








