El Instituto Nacional de la Yerba Mate derogó sanciones automáticas, reincorporó el registro público de operadores y restableció exigencias en declaraciones juradas.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dispuso una serie de cambios normativos mediante las resoluciones 20, 21 y 23/2026, publicadas este miércoles en el Boletín Oficial de la República Argentina.
Con la Resolución 20/2026, el directorio del INYM derogó la norma que establecía la suspensión automática de inscripciones para operadores que omitieran presentar documentación en tiempo y forma. En su lugar, se fijó un procedimiento que prevé intimaciones previas y, en caso de incumplimientos reiterados, la baja de la inscripción hasta que se regularice la situación. Esto significa que el colono o secadero quedará “imposibilitado de realizar cualquier tipo de actividad relacionada con la yerba mate” hasta que pague la totalidad de las multas y presente los papeles.
Además, se modificó el artículo 9 de la Resolución 21/2009, estableciendo que la falta de tres declaraciones juradas en un mismo año derivará en la baja de la inscripción, que solo se levantará una vez presentadas las DDJJ pendientes y abonadas las multas correspondientes.
Por su parte, la Resolución 21/2026 abrogó la decisión de 2023 que había eliminado de la página web del INYM el listado de operadores inscriptos y dados de baja. A partir de ahora, esos datos volverán a estar disponibles públicamente, incluyendo nombre, CUIT, número de operador, categoría de inscripción, domicilio comercial y estado de inscripción. El organismo aclaró que se trata de información pública y no sensible, en línea con la Ley de Acceso a la Información Pública.
Finalmente, la Resolución 23/2026 reincorporó la obligación de declarar la cantidad de kilogramos de palo de descarte de yerba mate existente al cierre de cada período mensual. Esa exigencia había sido eliminada en enero, pero ahora se restablece para que los operadores secadores cumplan con lo dispuesto en la Resolución 11/2017.
Con estas tres medidas, el INYM termina de trazar su nuevo perfil bajo la administración nacional: desregulado en los precios para que los grandes fijen el valor, pero altamente burocratizado e implacable a la hora de fiscalizar a los pequeños productores misioneros.








