El fenómeno ocurre dos veces al año, pero esta vez tuvo la particularidad de poder observarse sin ninguna molestia.

Desde los últimos momentos del domingo y durante las primeras horas del lunes todo el continente americano fue espectador de un eclipse total de luna. El fenómeno del satélite en penumbras se produjo entre las 1.41 y las 2.43 del lunes, aunque el proceso comenzó cerca de las 23.37.
Se pudo observar en gran parte de occidente, aunque en América habrá una mejor perspectiva que en Europa y África.
La Luna llena se vio relativamente más grande de lo normal porque estuvo más cerca de la Tierra, a 358.000 kilómetros, lo que se considera una «Super Luna».
Durante un eclipse, los rayos del Sol impactaron directamente sobre la Luna porque la Tierra está en el medio. Estos rayos solares son filtrados por la atmósfera: los rayos rojos se desvían hacia el interior del cono de sombra y, por lo tanto, hacia la Luna, mientras que los azules divergen hacia el exterior.







