Varsovia reorganizó su agenda y limitará su participación en Budapest, en medio de críticas europeas y negociaciones energéticas con el Kremlin
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El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, canceló un encuentro bilateral con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, tras la reunión mantenida por este último con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en Moscú el viernes. El responsable de política internacional en la Presidencia polaca, Marcin Przydacz, informó a través de su cuenta de X que Nawrocki decidió limitar su visita a Hungría únicamente a la cumbre de presidentes del Grupo Visegrado en Esztergom la próxima semana, según recoge el diario polaco Gazeta Wyborcza.
Durante la visita, Nawrocki y su esposa tenían previsto reunirse en Budapest con el presidente húngaro, Tamas Sulyok, y con Orbán. Sin embargo, el programa fue reorganizado posteriormente a raíz del viaje del líder húngaro a Moscú. Przydacz explicó que la medida responde al legado del expresidente polaco Lech Kaczyński y su énfasis en la seguridad de Europa mediante la acción solidaria, especialmente en cuestiones de energía. Añadió que Nawrocki aboga de manera constante por la búsqueda de soluciones para poner fin a la guerra en Ucrania provocada por la Federación Rusa.
El Grupo Visegrado, integrado por Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría, abordará temas de seguridad y cooperación en la región de Europa Central durante la cumbre. Przydacz remarcó que estos asuntos serán centrales en el encuentro, según declaró en redes sociales.
La reorganización de la agenda polaca ocurrió después de que el primer ministro húngaro se reuniera con Putin en el Palacio del Kremlin para negociar el suministro de hidrocarburos a precios reducidos y la adquisición de participaciones en petroleras rusas sancionadas por Estados Unidos, a cambio del respaldo de Budapest a Moscú en el conflicto ucraniano, según informaciones recogidas por Gazeta Wyborcza. Al inicio de la reunión, Putin alabó la postura equilibrada de Orbán sobre el problema en Ucrania.
Orbán señaló que este fue su decimocuarto encuentro con Putin. Su visita generó críticas en Bruselas, especialmente después de que asumiera en 2024 la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) y viajara a Moscú en lo que describió como una “misión de paz”. El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó: “Viaja sin mandato europeo, y viaja sin consultarnos, pero eso no es nada nuevo. Tiene sus propias ideas para poner fin a esta guerra, que hasta ahora no se han materializado… Dudo que esta vez tenga más éxito que la última, lamentablemente”.
Orbán ofreció nuevamente Budapest como sede para negociaciones de paz en Ucrania entre Rusia y Estados Unidos, recordando que ya propuso la capital húngara para una cumbre bilateral en octubre. Putin aceptó favorablemente la propuesta, declarando su disposición a participar en conversaciones en esta ciudad.
A pesar de las tensiones entre Hungría y Ucrania, y que el expresidente estadounidense Donald Trump ha manifestado públicamente que solo se reunirá con Putin y Zelensky cuando el acuerdo para finalizar la guerra sea definitivo o esté en su fase final, Orbán reiteró que Hungría está interesada en la paz y dispuesta a facilitar negociaciones futuras. El viaje de Orbán coincidió con la dimisión del jefe de gabinete de la Presidencia ucraniana, Andrí Yermak, tras un registro de las autoridades anticorrupción en su oficina y domicilio.
En el plano económico, la visita giró principalmente en torno a la dependencia húngara de los recursos energéticos rusos, ya que el 65 % del crudo y el 85 % del gas consumido por Hungría proceden de Rusia. Orbán destacó en el Kremlin que la seguridad energética de su país depende de la estabilidad y previsibilidad del suministro ruso.
Durante la reunión, el viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, subrayó que Hungría recibe gas a precios más bajos al importarlo por gasoducto y no como gas licuado, bajo contratos firmados con Gazprom en 2021 y ampliados en 2023. Nóvak confirmó las conversaciones sobre la expansión de la petrolera húngara MOL, interesada en adquirir participaciones en las rusas Lukoil y Rosneft en varios países europeos, activos que Moscú busca vender debido a las sanciones de Estados Unidos.
Orbán reconoció que el objetivo de su viaje era asegurar que los húngaros continúen pagando los precios de energía más bajos en Europa, después de haber negociado recientemente con Washington una exención de un año ante las sanciones estadounidenses relativas a petroleras rusas.
(Con información de EFE)








