El Gobierno de Estados Unidos se paralizó este miércoles por primera vez en casi siete años, luego de que el Congreso no lograra aprobar una ley de financiación que evitará el “shutdown”. La falta de acuerdo entre republicanos y demócratas obligará a cientos de miles de empleados federales a tomar licencias sin goce de sueldo, pondrá en pausa algunos servicios públicos y retrasará la publicación de datos económicos clave.
El cierre comenzó tras el fracaso en el Senado de un proyecto de gastos a corto plazo impulsado por los republicanos, que no alcanzó los 60 votos necesarios por la oposición demócrata. Uno de los principales focos de disputa estuvo en torno a los beneficios médicos: mientras los demócratas reclamaban reforzar los subsidios de la Ley de Atención Asequible y ampliar la cobertura para ciertos inmigrantes legales, los republicanos exigían mantener los niveles actuales de financiamiento para ganar tiempo en las negociaciones.
En este contexto, el presidente estadounidense lanzó una dura acusación contra la oposición: “Bueno, pues los demócratas quieren cerrarlo. Y cuando se cierra es necesario hacer despidos”, señaló, y advirtió que “muchas personas van a ser muy afectadas”.
Incertidumbre en los acuerdos con Estados Unidos
El “shutdown” ocurre en medio del acuerdo de asistencia financiera a la Argentina y en la previa de la reunión prevista con Javier Milei el 14 de octubre en la Casa Blanca. Este vínculo con Buenos Aires generó resistencias internas: un grupo de legisladores demócratas envió una carta a la Casa Blanca exigiendo “detener de inmediato cualquier plan de brindar asistencia financiera a la Argentina”.
Los congresistas argumentaron que en lugar de subsidiar a un país extranjero, el Gobierno debería concentrarse en “reducir los costos para las familias estadounidenses y fortalecer la competitividad agrícola”. La misiva también cuestionó la reciente medida del Ejecutivo argentino de suspender los impuestos a la exportación de soja, lo que —según advirtieron— deja en desventaja a los productores norteamericanos frente a China.
“La semana pasada, la Argentina anunció su plan de suspender los impuestos a la exportación de soja, marginando así a los productores de soja estadounidenses en el mercado internacional”, remarcaron los legisladores. Esta situación generó un fuerte malestar en el campo norteamericano, que teme perder espacio en un mercado clave y presiona directamente sobre la base electoral del presidente.
De esta forma, la crisis institucional por la parálisis del Gobierno se mezcla con la tensión política en torno al acuerdo con Milei, en un escenario que expone al mandatario estadounidense a críticas desde su propia coalición y a reclamos de un sector estratégico como el agro.








