El economista cuestionó la cifra anual que celebraron en el Gobierno y encendió luces de alarma la falta de reactivación real.
Roberto Cachanosky remarcó que la corrección del dólar oficial no es suficiente.
Roberto Cachanosky remarcó que la corrección del dólar oficial no es suficiente.
“De estabilidad no hay nada”: la dura advertencia de Cachanosky sobre la inflación y un indicador “oculto”. A pesar de cerrar 2025 con una inflación del 31,5%, el economista Roberto Cachanosky advierte sobre la falta de estabilidad económica en Argentina. Aunque el gobierno celebra la disminución, Cachanosky señala que las subidas mensuales recientes muestran una tendencia preocupante. Asegura que el problema radica en las expectativas de los agentes económicos, y critica la teoría de “rezago” del Ejecutivo, citando ejemplos históricos. Además, destaca la caída en la recaudación fiscal y el riesgo país, subrayando que las maniobras actuales son insuficientes y no garantizan la solvencia a largo plazo del país.
Uno de los diagnósticos más crudos llegó de la mano del economista Roberto Cachanosky, quien supo tener una relación cercana con Javier Milei. Ahora, en diálogo con Canal E, advirtió que una baja nominal en el acumulado anual no es sinónimo de haber derrotado el problema de fondo. Para el consultor, Argentina experimenta una desaceleración de precios, pero está lejos de alcanzar la tan anhelada “estabilidad económica”.
En un análisis que abarcó desde la política monetaria del Banco Central hasta la ingeniería financiera para pagar vencimientos de deuda, Cachanosky encendió luces amarillas sobre la tendencia alcista de los últimos meses y la falta de reactivación real de la economía.
Curva en “U” y la diferencia entre bajar inflación y estabilidad
La crítica de Cachanosky se enfocó en la dinámica mensual de los precios durante el último año. Si bien el Gobierno celebra el promedio, la foto del final de la película muestra un deterioro.
“Si mirás los datos del IPC mensual de 2025, te vas a encontrar con una ‘U’”, graficó el economista. Es que, tal como detalló, la inflación descendió hasta mayo, cuando marcó un piso de 1,5% mensual, pero a partir de allí comenzó un rebote sistemático: pasó a 1,6%, luego 1,9%, cruzó la barrera del 2% hasta llegar a un 2,8% en diciembre.
“Hoy estás un punto y pico por arriba de lo que habías tenido en el piso de mayo”, sentenció. Esta suba, y los ocho meses sin caídas en el índice, llevan al economista a diferenciar tajantemente entre una “menor tasa de inflación” y la verdadera “estabilidad”.
Para el analista, la estabilidad no es una variable macroeconómica abstracta, sino una realidad palpable: “Estabilidad es que voy hoy al supermercado y pago la papa lo mismo que la pagaba hace dos o tres meses. De eso todavía no hay”. El 31,5% anual es, sin duda, mejor que los registros de tres dígitos del pasado reciente, aclaró, pero la tendencia al alza del segundo semestre de 2025 pone en duda la capacidad del programa económico para perforar el núcleo duro inflacionario sin un plan de estabilización más robusto.
Además, al opinar de la teoría del “rezago” de la que hablan en el Ejecutivo, por la cual el cese de la emisión monetaria tardaría entre 18 y 24 meses en impactar plenamente en los precios, Cachanosky se mostró categóricamente en desacuerdo.
Citando al Premio Nobel Thomas Sargent y su trabajo de 1981 sobre el fin de las cuatro grandes hiperinflaciones, el economista argumentó que “no existe tal rezago” cuando hay un cambio de régimen creíble.
Para ilustrarlo con historia doméstica, recordó la Convertibilidad: “En febrero de 1991 la inflación era del 27% mensual. Se lanzó el plan en abril, y para noviembre de ese mismo año la inflación era del 0,4%. En siete meses se bajó a menos de un dígito mensual”.
De esta manera, y según su visión, el problema no es mecánico ni temporal, sino de expectativas. Si los agentes económicos no perciben consistencia, la demanda de dinero no se recupera lo suficiente. “Acá es un problema de expectativas y de qué va a hacer el Banco Central en materia monetaria”, explicó, señalando que la autoridad monetaria sigue emitiendo pesos para comprar dólares, una expansión que luego debe ser absorbida o convalidada por el mercado.
Recaudación y caída de la actividad real
Otro de los frentes que parece preocupar al mercado es el nivel de actividad. Cachanosky puso el foco en los datos fiscales para desmentir un rebote vigoroso de la economía. “Si mirás los últimos tres meses, la recaudación impositiva está creciendo por debajo de la tasa de inflación anual”, advirtió en diálogo con Canal E.
El dato, afirmó, es revelador. Es que, si impuestos ligados al consumo y la actividad, como el IVA, crecen nominalmente menos que los precios (por ejemplo, un aumento del 24% en recaudación frente a una inflación del 31,5%), la conclusión es matemática: hay una caída en el nivel de actividad real.
Esto, agregó, pone en jaque la calidad del superávit fiscal. Si la recaudación cae en términos reales, el Gobierno se ve obligado a licuar gastos o pisar partidas para mantener los números en verde, una estrategia que tiene límites políticos y sociales. “Difícilmente puedas recaudar lo suficiente para afrontar el gasto público si no compensás con más inversiones o exportaciones”, alertó.
La ingeniería de deuda y el riesgo país
Finalmente, el economista se refirió a la situación financiera y cambiaria. Con un riesgo país que aún navega en la zona de los 591 puntos básicos, Argentina sigue vedada de los mercados voluntarios de deuda internacional.
Esto obligó al Gobierno a utilizar mecanismos alternativos para afrontar los vencimientos de enero, por más de u$s 4.000 millones.
Esta maniobra, si bien evita el default, consume activos y no resuelve el problema de fondo de la solvencia intertemporal, subrayó.
Además, señaló que el tipo de cambio oficial está operando cerca del techo de la banda cambiaria, lo que podría obligar al BCRA a vender reservas para mantener la cotización si la demanda de dinero no acompaña, en un contexto donde el “dólar blend” y el cepo siguen distorsionando la acumulación genuina de divisas.








