La víctima denunció que los hechos ocurrieron entre 2002 y 2003, cuando tenía entre 10 y 12 años. El imputado llegó al juicio en libertad y quedó detenido tras conocerse el veredicto.
El Tribunal Penal 2 de la Primera Circunscripción Judicial de Misiones condenó a 18 años de prisión a un ex integrante del área de Inteligencia del Ejército Argentino, hallado culpable de cometer abusos sexuales contra su hija biológica en la ciudad de Posadas.

El fallo fue dictado este viernes al mediodía, luego de dos jornadas de juicio oral que se desarrollaron a puertas cerradas debido a la naturaleza de los delitos investigados. El acusado, de 63 años, había llegado al debate en libertad, pero tras la sentencia quedó detenido con prisión preventiva hasta que la condena quede firme.
La resolución fue adoptada de manera unánime por los jueces Martín Alejandro Rau, César Antonio Yaya y Augusto Gregorio Busse, quienes coincidieron con la acusación sostenida por el fiscal Vladimir Glinka, aunque aplicaron una pena inferior a la solicitada por el Ministerio Público.
El hombre fue encontrado responsable de los delitos de abuso sexual simple y abuso sexual con acceso carnal, en varios hechos y agravados por el vínculo. Los episodios juzgados ocurrieron entre 2002 y 2003 en una vivienda ubicada en la zona oeste de la capital provincial, donde convivía la familia.
De acuerdo con la acusación, los abusos comenzaron cuando la víctima tenía 10 años y se extendieron hasta los 12. Según se expuso durante el debate, los hechos ocurrían habitualmente durante las siestas, principalmente los miércoles y viernes, cuando la niña quedaba sola con su padre mientras su madre trabajaba doble turno como docente y sus hermanos asistían a la escuela.
La investigación reconstruyó que el acusado aprovechaba esos momentos para llevar a la menor a una habitación, cerrar las persianas y someterla a distintos ataques contra su integridad sexual. La víctima sostuvo que el hombre le pedía que no hablara de lo ocurrido con su madre y que utilizaba esa situación de poder y convivencia para mantener el silencio.
Con el paso del tiempo, los abusos se agravaron y, según el relato ratificado en distintas instancias judiciales y psicológicas, el imputado obligó a la niña a practicarle sexo oral y posteriormente cometió accesos carnales reiterados.
La causa se inició formalmente en 2022, cuando la mujer, ya adulta y radicada fuera de Misiones, decidió denunciar los hechos en la provincia de San Luis tras realizar tratamiento psicológico. Esa presentación fue luego remitida a la Justicia misionera.








