Más de 300 conductores de unidades convencionales y articuladas participan de un circuito técnico en el Acceso Sur de Posadas. El programa busca optimizar el servicio, reducir siniestros viales y garantizar la seguridad de los pasajeros
Con el foco puesto en la seguridad vial y la mejora continua del servicio, las empresas de transporte urbano Don Casimiro y Nuestra Señora del Rosario, llevan adelante intensas jornadas de capacitación para su personal.
Bajo el nombre de «Conducción económica eficiente y segura, con enfoque en emergencias, y atención al cliente 2», los choferes son evaluados en un circuito urbano especialmente recreado en la zona del Acceso Sur de Posadas.
Esta iniciativa, que se extenderá hasta el próximo sábado, constituye la segunda etapa de un plan de formación integral que comenzó el año pasado y que proyecta alcanzar a la totalidad de la planta de conductores de las empresas.
«El programa está comprendido para alrededor de 300 choferes, casi toda la dotación que tenemos, y se realiza con sus distintas unidades, tanto convencionales como articuladas. Las pruebas consisten en recrear condiciones normales que los conductores afrontan todos los días en la calle, pero con mayor complejidad. El objetivo es practicar para ser más seguros y eficientes al momento de conducir», explicó Pablo Arévalo, responsable de Seguridad Vial de Don Casimiro.
La capacitación combina una instancia teórica anual con una exigente certificación práctica en pista, diseñada para evaluar con precisión las habilidades y reflejos al volante.
Pruebas de frenado y simulación de riesgo
Entre los ejercicios más destacados se encuentran las pruebas de frenado en seco y sobre asfalto húmedo. Estas maniobras permiten que el personal experimente la reacción real de las unidades de gran porte ante diferentes condiciones climáticas, aprendiendo a calcular con exactitud los metros de distancia necesarios para detener el vehículo de forma segura.
«La capacitación me resultó muy útil. Nos enfrentamos a objetos reales y a frenadas muy exigidas donde los monitores nos evaluaban la velocidad y la prolijidad en el manejo», detalló Víctor Blanco, chofer de la empresa Don Casimiro.
Respecto a los simulacros de incendio, Blanco destacó el realismo de la prueba: «Si bien uno tiene una noción teórica, llevarlo a la práctica bajo la presión y la exigencia que nos piden acá lo torna muy real. Tuvimos que evacuar a los pasajeros que simulaban estar arriba del colectivo, en una maniobra bastante exigente».








