Los operativos de rescate se concentran en el sudeste de Brasil, donde el temporal dejó más de 40 muertos. En Juiz de Fora y Ubá, los aludes sepultaron viviendas y el número de víctimas asciende a medida que avanzan los trabajos de los rescatistas. El Gobierno decretó la calamidad.

El bombero Demetrius Bastus Goulart coordina uno de los frentes de búsqueda en las zonas afectadas por el temporal en el sudeste de Brasil. Tras las lluvias que azotaron la región, el personal de emergencia de Minas Gerais confirmó que el número de víctimas fatales roza los 50. Las localidades de Juiz de Fora y Ubá son los puntos donde se concentran los mayores daños por inundaciones y deslizamientos de tierra.

Demetrius Bastus Goulart explicó la dificultad de los operativos: “El mayor reto es el área, que es muy grande, incluye 12 residencias y una gran cantidad de vecinos que estaban dentro de sus casas porque estaba lloviendo por la noche”.
En Juiz de Fora, el desborde del río Paraibuna dejó barrios enteros aislados, ya que se acumularon más de 584 milímetros de lluvia, una cifra que duplica el promedio histórico para este mes.


El voluntario Valtencir Coutinho describió el escenario que enfrentan los rescatistas: “Es una tarea desesperante porque el terreno sigue inestable y el barro cubre todo lo que antes eran casas. Estamos trabajando hombro a hombro con los vecinos que intentan localizar a sus familiares bajo los escombros, pero la cantidad de material que cayó de los cerros es inmensa. El dolor de la gente es indescriptible al ver que en pocos minutos perdieron a sus seres queridos y el esfuerzo de toda una vida”.
Por su parte, la comerciante Angélica Rezende Moreira relató la pérdida de su negocio en la misma ciudad:“El río subió con una velocidad que no nos dio tiempo a salvar nada de la mercadería. Mi local quedó bajo el agua en cuestión de minutos y la pérdida es total, no quedó un solo estante en pie. Ahora nos toca empezar de cero en medio de este escenario de destrucción, pero lo más triste es ver cómo quedó el barrio y saber que muchos vecinos todavía no aparecen”.


El Gobierno de Brasil reconoció el estado de calamidad y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció el despliegue de fuerzas de seguridad. El Ejecutivo federal informó que liberará una ayuda de 800 reales para cada persona que quedó sin hogar.
A nivel estatal, el gobernador Romeu Zema decretó luto oficial de tres días. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Meteorología emitió una alerta naranja y advirtió sobre el riesgo persistente de nuevos aludes en la región.








