La canasta de indigencia aumentó 3,15% y la de pobreza 3,6%, lo que presiona los ingresos de la clase media, según datos oficiales.
Los alimentos volvieron a encabezar las subas en febrero y superaron a la inflación general. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), medida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), aumentó 3,2 por ciento en el mes y acumula 9,3 por ciento en lo que va de 2026. En términos interanuales, el incremento alcanzó 37,6 por ciento, mientras la inflación general del primer bimestre se ubicó en 5,9 por ciento.
En este sentido, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye bienes y servicios esenciales no alimentarios, subió 2,7 por ciento en febrero. El acumulado llegó a 6,8 por ciento en el año y el interanual a 32,1 por ciento. Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.397.672 para no ser pobre.
El organismo detalló que ese mismo grupo familiar requirió $644.088 para no caer en la indigencia. La medición se realizó sobre un hogar compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31, una niña de ocho y un niño de seis años.
El cálculo del Indec estableció que ese hogar suma 3,09 unidades consumidoras o adultos equivalentes. En este marco, una persona adulta que vive sola debió reunir $208.443 para evitar la indigencia y $452.321 para no quedar bajo la línea de pobreza
Los alimentos vuelven a presionar a la economía familiar
La CBA se definió considerando los requerimientos normativos de kilocalorías y proteínas para un varón adulto de entre 30 y 60 años, con actividad moderada. Los alimentos y cantidades se seleccionaron según los hábitos de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho).
En tanto, la CBT amplía la canasta alimentaria con bienes y servicios no alimentarios. La estimación surge de aplicar el coeficiente de Engel (CDE), que relaciona gastos alimentarios con gastos totales de la población de referencia.

Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires difundió días atrás su propio índice. Allí, la canasta de indigencia subió 3,15 por ciento y la de pobreza 3,6 por ciento, impulsadas por el aumento de la carne, aceites y servicios. Ambas cifras quedaron por encima de la inflación porteña, que fue de 2,6 por ciento en febrero.
Además, para ser considerada de clase media, una familia tipo porteña debió incrementar sus ingresos en unos $70 mil durante febrero. Sin alquiler, necesitó $2.269.215 mensuales frente a los $2.201.157 de enero. Con alquiler, el umbral superó los $3.350.000.








