Este lunes, se analizó en profundidad si al Frente de Todos le convendría una candidatura presidencial 2023 de Cristina Kirchner. En base a 11 encuestas y la opinión de tres analistas, la conclusión era bastante simple: la vice ganaría una interna sin mayores problemas y podría incluso acceder a un balotaje, pero le resultaría casi imposible ganar esa batalla final por el rechazo que acumula.
Pues bien: ese fantasma estadístico que persigue a la ex mandataria hace años también alcanza hoy a otros cinco dirigentes del oficialismo, para quienes triunfar en una hipotética segunda vuelta también sería muy complejo.
Este dato, que genera previsible alerta en el Gobierno nacional, se basa en un número específico: el porcentaje del rechazo electoral, el «nunca lo votaría». Todas las encuestadoras ponderan esta variable, sobre todo cuando falta más de un año para los comicios y no está claro quiénes pueden ser los candidatos. Puertas adentro de las coaliciones, esta limitación incluso sirve para definir quién o quiénes se presentan.
La cuenta no esconde misterio: si el rechazo supera el 50%, se presume que no hay posibilidad de triunfo en una segunda vuelta, ya que en el balotaje gana el que consigue la mitad más uno. El caso actual más recordado es el de la propia Cristina en 2019, que prefirió bajar un escalón para ampliar la base de apoyo con el «moderado» Alberto Fernández y garantizar la victoria. Para ese misma contienda, Mauricio Macri (otro con alto rechazo) prefirió jugar y perdió.
El positivo, la más confiable es Cristina, que garantiza un piso (voto seguro) de 18,7% y lo complementa con un voto probable de 11%.
¿El resto?
– Fernández: 13,2% de voto seguro y 18% de probable.
– Kicillof: 11,2% de voto seguro y 16,5% de probable.
– Scioli: 6,7% de voto seguro y 19,6% de probable.
- Massa: 6,4% de voto seguro y 22,2% de probable.








