Como casi ninguna otra variable económica, la balanza comercial tuvo dos historias durante 2018. Una antes de los vaivenes cambiarios, y una después. Luego de la fuerte depreciación de fines de abril, las importaciones dejaron de llevarle una fuerte ventaja a las exportaciones, con lo que la brecha entre ambas se redujo: el déficit comercial durante 2018 fue 3.820 millones de dólares.

La cifra representa un retroceso del 54% respecto del año anterior. De cara al 2019, se espera que la balanza comercial tienda más hacia el superávit, luego de que el tipo de cambio se ubicara en un nivel considerado más competitivo para los sectores exportadores, en combinación con una fuerte cosecha del agro y un mejora en el balance energético producto del desarrollo de Vaca Muerta.
En diciembre puntualmente, el superávit fue de USD 1.369 millones. En ese sentido, las exportaciones mostraron un crecimiento del 54% respecto del mismo mes del año pasado, mientras que las importaciones siguieron su trayectoria de recorte con un descenso del 2,2% respecto de diciembre de 2017.
En el balance anual, el impacto cambiario fue más fuerte en el rubro de bienes de capitales, en el cual los insumos importados son necesarios para la producción y el encarecimiento de esos insumos llevó a una caída en la demanda. Respecto del año pasado, los bienes de capitales cayeron un 17,9 por ciento.
Fuente Infobae







